SEMANA 13
La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros.
Noam Chomsky
Comienzo esta bitácora tomando un papel reflexivo, haciendo
referencia también a lo que ha dicho el profesor Juan Cobos en estas últimas
clases: “Vamos a la universidad a aprender un lenguaje, a escribir, hablar y
pensar de forma diferente… Esa es la esencia de la universidad”, lo anterior me
pone a cavilar en si he logrado un cambio significativo en cuanto a mi forma de
ser y pensar, o si por el contrario, sigo completamente igual desde que salí
del colegio. Queda como única respuesta ante el interrogante: un completo sí,
he notado una gran evolución en absolutamente todos los aspectos de mi vida y
sobre todo de mi pensamiento, haciéndome entender lo importante que es hacer un
cambio desde nosotros. Analizar los diferentes puntos de vista hace que tengamos
una mayor capacidad de razonar y de esta misma forma hablar acertadamente,
notando más conocimiento.
Frente a esto de analizar los puntos de vista, entra el tema del poder de las palabras, porque como dice el dramaturgo Samuel Beckett, “Las palabras son todo lo que tenemos”, me da pie para hablar sobre las palabras que se usan en los discursos políticos y la gran repercusión que tienen en la sociedad. Haciendo énfasis en lo último mencionado anteriormente, queda por resaltar que a lo largo de los años se ha evidenciado la manipulación por parte de los altos mandos para adoctrinar nuestra forma de pensar e implementarnos ideologías a favor de estos, en este caso estoy hablando de los políticos que, por medio de un lenguaje determinado hacen discursos con una segunda intención, más que la de “informar” ...
Y, según el artículo sobre el documental Clase Valiente, el poder de las palabras escrito por la periodista Natalia Junquera para el periódico ‘El País’, menciona que el consultor de comunicación política, Luis Arroyo afirma “Yo soy un manipulador”, haciendo caer en cuenta que, en realidad nosotros al ser los manipulados estamos tan acostumbrados a eso que hasta los que manipulan (políticos) lo aceptan, dándonos de cuenta que la manipulación es nuestro pan de cada día. En este aspecto, el reconocido lingüista neerlandés Teun van Dijk (2006) afirma:
Para estar en condiciones de manipular a muchos otros a través del texto oral o escrito, se necesita tener acceso a alguna forma de discurso público, como los debates parlamentarios, las noticias, artículos de opinión, textos de estudio, artículos científicos, novelas, programas de televisión, propaganda, internet, etc. (...) Por ejemplo, los políticos pueden ejercer su poder político a través del discurso público y, a través de este, pueden simultáneamente confirmar y reproducir su poder político (párr. 13).
Toda esta línea conductora del poder de las palabras y la manipulación en los discursos políticos traen como conclusión ante este tema que debemos de analizar diferentes enfoques, contrarrestar fuentes, buscar información en medios alternativos más que en las palabras de una persona del poder y sobre todo (como dice el profesor Cobos), "no comer entero".
Figura 1. La manipulación en la comunicación mediante los
discursos de control.
Referencias
Junquera, N. (2017). “Yo soy un manipulador”. El País. https://elpais.com/cultura/2017/04/25/actualidad/1493135247_336704.html
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